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lunes, 11 de enero de 2010

CORAZÓN BERRETA

¿Por qué el amor siempre se relaciona con el corazón?. Ni siquiera es un órgano copado, tipo el hígado.
¿Por qué no lo relacionamos con el bazo?, que no tiene mucho protagonismo por sí solo.
O por qué no al apéndice, para que sea un toque más novelero, más romántico si tenes apendicitis. Podemos crear tipo un mito, a quienes le hayan extirpado el apéndice no pueden desarrollar la capacidad de amar, y sinfín de boludeces que se nos ocurran en el momento.
Chamuyo berreta, eso del corazón y el amor.
¡Relacionémoslo con una glándula, tipo la hipófisis!.
¡Mejor aún, intestinos!. Por lo menos, habrían muchos comediantes con mucho laburo, haciendo chistes de doble sentido.
Quien apoye la moción, puede crear un grupo de Facebook. Podemos llamarlo "El corazón es re choto para el amor, aguanten los intestinos", o cualquier otra tontería símil.

miércoles, 1 de abril de 2009

SIMPLEMENTE, MARÍA

No tengo idea por qué la gente contorsiona la cara cuando digo mi nombre.
-"Buenas, fotocopias de este libro, capítulos uno al quince"
-"Regio. ¿Tu nombre?"
-"María"
-"¿María solo?"
-"Si, María solo. Si fuese María Laura, te diría María Laura. Lo mismo si fuese María Pía, o María del Carmen"
-"Jaja, listo, pasalo a buscar el viernes."
De veras, no entiendo por qué cuernos ríen. Te lo estoy diciendo con fastidio, con ganas de romperte el local contenidas y vos te reís, buscando complicidad. De mi no la vas a obtener.
Entienden a qué voy con esta perorata. ¿Por qué buscan un segundo nombre, un acompañamiento a mi apelativo?, ¿no les basta con María?, ¿les parece poquito?.
A mi no me parece poco; es más, creo que mi nombre es lo suficientemente holgado para que haya otro. Y llenar un nombre corto (y común, si te gusta) como el mío, es una tarea muy noble.
A mi, con llenar María, me alcanza. Y listo el pollo.